Geografía de la fragilidad

Una arqueología íntima es una investigación cerámica que parte de la fragilidad como gesto estético, filosófico y vital. Propone una serie deesculturas, construidas en torno, que evocan nidos, cápsulas o refugios, y se transforman manualmente hasta adelgazar, romperse o deformarse, enalteciendo la fragilidad como gesto final. La cerámica -material históricamente frágil pero capaz de perdurar miles de años- se convierte así en metáfora de la experiencia migrante: fragmentaria, resiliente, delicada pero firme: una arqueología íntima es una investigación cerámica que parte de la fragilidad como gesto estético, filosófico y vital. Propone una serie deesculturas, construidas en torno, que evocan nidos, cápsulas o refugios, y se transforman manualmente hasta adelgazar, romperse o deformarse, enalteciendo la fragilidad como gesto final. La cerámica -material históricamente frágil pero capaz de perdurar miles de años- se convierte así en metáfora de la experiencia migrante: fragmentaria, resiliente, delicada pero firme.

Sobre la Artista Mayra Prósperi

Soy artista plástica México / Argentina, con más de 15 años de experiencia en la cerámica. Mi práctica se ha construido desde la exploración, el juego y el movimiento consciente, integrando herramientas de pedagogías alternativas. Disciplinas como el yoga, la danza contemporánea y la meditación acompañan mi proceso, especialmente en el trabajo con el torno alfarero y en la investigación de esmaltes con elementos locales.

En mi producción artística, me interesa la relación entre fragilidad y firmeza que revela la cerámica, y su vínculo con el cuerpo humano. Retomo imaginarios y relatos del yoga donde el cuerpo es entendido como vasija: un cuerpo que se construye, se transforma y se “cuece” a través de la práctica y el fuego.

Llevo 7 años compartiendo estos haceres en distintos talleres y estados de México, entendiendo la enseñanza como una extensión natural de mi práctica. Me llena de emoción la posibilidad de construir una pieza inspirada en los pájaros horneros que, como mendocina radicada en México, me conectan con mi infancia, con los procesos de migración y con la idea de hacer hogar en todas partes.

Desde ahí, mi trabajo se sitúa en el cruce entre cuerpo y materia, entendiendo al ser humano como un cuerpo de barro en constante formación.

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